Zarina Geloo
NAIROBI - América Latina no está sola en las protestas contra la privatización de servicios públicos: un conflicto relacionado con la privatización del agua en Tanzania terminó en los tribunales británicos.
City Water, un consorcio formado por Biwater de Gran Bretaña, Gauff de Alemania y la empresa nacional Superdoll, se hizo cargo en 2003 de los servicios de agua y saneamiento de Dar Es Salaam en virtud de un contrato de 10 años por 102 millones de dólares con el gobierno de Tanzania.
Dos años después, el gobierno, presionado por consumidores que se quejaron de los malos servicios, puso fin al contrato. Biwater, en representación del consorcio, solicitó entonces a una Alta Corte británica que impidiera al gobierno de Tanzania poner fin al contrato, además de reclamar una compensación.
Deus Kibamba, coordinadora de la Coalición de Activistas Feministas de Tanzania, narró la saga el domingo en el Foro Social Mundial (FSM), en una sesión destinada a discutir una estrategia común de la sociedad civil internacional sobre "La promoción del derecho humano al agua".
¿Privatización forzada?
"La privatización del agua fue una condición ... del Fondo Monetario Internacional (FMI). Por lo tanto, el gobierno prácticamente se vio obligado a privatizar el agua", explicó Kibamba.
"La gente se rebeló contra los malos servicios de la empresa", recordó Ruth Munshi, y señaló que el resentimiento popular contra los monopolios privados del agua no se limita a Tanzania, sino que es un fenómeno mundial.
Las manifestaciones contra la privatización del agua han agitado a América Latina en los últimos años, y también hubo protestas en África, el Caribe y Asia.
Según el Banco Mundial, Tanzania es uno de los países más endeudados del mundo, con una deuda externa de unos 7.500 millones de dólares. Al menos 27 por ciento (9,8 millones de personas) de la población de Tanzania carece de acceso al agua potable.
Cuarenta por ciento de los niños y niñas menores de cinco años padecen diarrea por beber agua no potable, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
"Buque insignia"
Según Mushi, City Water iba a ser el "buque insignia" de la privatización del agua en África, pero fracasó porque la empresa estaba interesada exclusivamente en el lucro.
El gobierno de Tanzania argumentó que puso fin al contrato con City Water porque el consorcio no cumplió con las condiciones estipuladas. City Water replicó que recibió información incompleta o imprecisa sobre asuntos críticos como la extensión del daño de la infraestructura y la cantidad de consumidores activos.
Kibamba exhortó a la sociedad civil a presionar al gobierno de Tanzania para que no ceda a la privatización de los servicios públicos. "No se consultó al pueblo por este tema tan importante... No cederemos", dijo.
Fuente: TerraViva