por Martin Adhola
NAIROBI - Tres mujeres ganadoras del Premio Nobel de la Paz criticaron a las superpotencias mundiales por no promover la paz internacional ni la distribución justa de los recursos, y a la potencia africana, Sudáfrica, por usar su voto en el Consejo de Seguridad de la ONU contra el pueblo de Birmania.
En una mesa redonda sobre el papel de las mujeres en la construcción de un mundo mejor, la estadounidense Jody Williams, ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1997 por su campaña contra las minas antipersonales, consideró atroz el comportamiento de Sudáfrica.
"Es vergonzoso que el gobierno sudafricano utilice su primer voto en el Consejo de Seguridad para reprimir la democracia en Birmania, que está bajo una dictadura militar, donde la gente sufre y es degradada como ocurría en la época del apartheid", lamentó.
Williams se refirió al reciente voto de Sudáfrica, junto con Rusia y China, contra una resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que condenaba las injusticias del gobierno militar de Birmania contra su pueblo.
Mientras, la activista iraní Sharin Ebadi, ganadora del premio en 2003, dijo que, pese a las violaciones a los derechos humanos en Irán, Estados Unidos no tiene derecho a interferir con el programa nuclear iraní.
"El pueblo de Irán debe armarse con dos espadas, una para combatir a los estadounidenses que tratan de imponerles su voluntad, y otra para pelear por sus derechos, que son pisoteados por el gobierno", dijo.
Según Ebadi, la paz mundial solo se puede lograr si se invierte más dinero en salud y educación.
"Si aumentamos los presupuestos de salud y educación, en lugar de destinar enormes presupuestos a equipos militares, el mundo será un lugar mejor para vivir", manifestó.
La ambientalista keniata Wangari Mathai, ganadora del premio en 2004, dijo que las superpotencias mundiales deberían asegurar la justa distribución de los recursos del planeta.
"Hasta que haya una distribución mundial justa de los recursos, no conoceremos la paz mundial", advirtió.
Fuente: TerraViva